Argentina 2019

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Por Lauro Ramírez López, socio del Club de Ejecutivos.

Visité Argentina y pude ver in situ cómo vive la gente, cómo siente su presente y futuro, cómo está el país.

Es oportuno mirar a la nación hermana --aunque sea brevemente-- pensando en qué pasará en su futuro próximo.

Sus números del 2018 no son buenos, fue tal vez el año de los ajustes en las tarifas de los servicios públicos, pero no de las correcciones en los subsidios. El PIB cayó más del 2%, y la inflación fue cercana al 48%, con una caída real del salario del 5,7%, es decir, a pesar de los aumentos lo que gana la gente hoy  vale 5% menos que al inicio del año pasado. Los servicios públicos como el agua, la energía eléctrica, el gas o el transporte, tuvieron incrementos en algunos casos de más del 60%, y la misma actividad industrial tuvo un descenso de por lo menos el 2,5%, lo que significa que hubo menos trabajo también en esta área extensa e importante.

En cualquiera de los casos este aumento en el costo de vida trae nostalgias del pasado reciente en la gente, hecho que se nota en la calle. En octubre habrá elecciones presidenciales y las alternativas son únicamente dos: consolidar el actual modelo, de ajuste y reducción gradual de los subsidios, de sinceramiento de la economía y prudencia fiscal, con malestar ciudadano pero sin remedio al respecto, o volver al pasado con una bonanza aparente y ficticia, que alegra el momento pero hipoteca el futuro, con un decir “estaremos mejor” pero sabiendo que mentimos.

Muchas veces hacemos un juego mental y nos auto engañamos forzando a nuestra mente a mirar en otra dirección, sabiendo que nos equivocamos. El pueblo argentino decidirá nuevamente en instancias extremas. Y esperamos desde aquí que su decisión sea la mejor.