Asunción

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Por Lauro Ramírez López, socio del Club de Ejecutivos.

 “…capital de mis amores, sus naranjos y sus flores, son recuerdos sin igual...”  Canción de Heriberto José Altinier y Aparicio de los Ríos.

La capital de un país es normalmente la ciudad más visitada, más conocida, con más tradiciones identitarias y un paisaje más característico que representa a todo el país. Al mencionar las palabras París, Londres o Buenos Aires uno automáticamente las asocia a lo más representativo de esos países, acaso porque alguna vez las conoció, y si no es así, la mente vincula a todos esos países con sus capitales.

Hoy Asunción presenta una triste imagen de preocupante dejadez, que más bien aleja al turista de su centro histórico, el lugar a mostrar en primer lugar. Cualquiera de ellos que haya sido sorprendido por un indígena tambaleante pidiendo monedas, con toda seguridad no volverá.

Parece un fenómeno de hace 40 años, pero es del 2019. Las autoridades que tenemos al parecer dejaron de ser patriotas luego de la Guerra del Chaco, la última que tuvimos, y sólo piensan en destrozar al rival político y ganar la siguiente elección. Pensar proactivamente, ensayar planificación, diseñar el futuro, creer en el desarrollo o pensar en devolvernos el orgullo perdido son ideas casi utópicas.

Asunción no son sus mansiones del barrio alto, pero tampoco el hule negro en las plazas del centro, ocupadas y con campamentos y mal olor como en tiempos de guerra. “Defender” a los ocupantes, por más “socialista” que sea el Intendente, no es pensar en los ciudadanos sino ignorarlos. Y con evidencia, porque esa triste imagen del centro no representa realmente lo que es hoy la ciudad.

Ojalá los asuncenos aprendamos de las malas experiencias y votemos mejor el año que viene. En este caso, la misma ciudad nos agradecerá.