Autoridades Institucionalistas vs Personalistas

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Jaime Egüez, Director del Club de Ejecutivos. 

En la construcción de un país que tenga como objetivo principal ser un espacio donde cada día logremos mejores condiciones de vida, mayor dignidad humana, mayor posibilidad para que nuestros hijos tengan una vida apropiada con trabajos calificados y con familias saludables, en síntesis que seamos un País con un futuro, es imperativo que entendamos la diferencia entre autoridades Institucionalistas o Personalistas.

Personas que están transitoriamente en el poder --y pongo énfasis en esto de Transitoriamente-- deben entender esta diferencia substancial en cuanto a nuestro futuro como nación. Estar en el poder es hoy hacer algo desde una posición de autoridad para incidir en aspectos que hacen al futuro del país. Hacer escuelas, hospitales, invertir en formación de Profesionales, invertir en infraestructura, trabajar en mejorar los procesos de transparencia, los accesos a un proceso Judicial eficiente. Y así puedo enumerar tantos puntos en que nos encontramos todos trabajando. Trabajar Institucionalmente es entender que el trabajo y el esfuerzo es de un equipo, es hacer que se pueda construir un Proceso sostenible y repetible de acciones que todo un equipo realiza en forma sostenida para que el país tenga un futuro mejor que el presente.

En un proceso Institucional no hay discursos demagógicos, no hay pelea por el micrófono, no hay grandes coberturas de medios con bombos y platillos. En síntesis, el Institucionalista es una persona muy alejada de un individuo electoralista y pendiente de tener adeptos a su poder.

Por el contrario, una persona en el poder que tiene gran desarrollo personalista arrastra en todas sus acciones a su ego, puesto que requiere adulaciones y reconocimiento. De por sí este tipo de personas pueden y de hecho algunas veces han hecho bastante trabajo al frente de su posición cuando estuvieron o están en el poder. Pero no han construido nada perdurable y se pasa recordando los grandes trabajos que inauguraron y realizaron en su gestión. Este tipo de personas no construyen nada sostenible para la nación, porque todo gira en torno a su propia existencia y permanencia en el poder, el cual poco a poco los va encegueciendo. Y es entendible que así ocurra ya que por el sistema perverso que tenemos desde el punto de vista electoral, vivimos en un proceso donde para llegar al poder se debe ganar adeptos que se nutran de los beneficios que coyunturalmente los que acceden al poder pueden otorgarles. Aún recuerdo una frase muy folclórica que escuché una vez donde en guaraní una persona le reclamó a una autoridad “para qué te pusimos en el poder si no puedes ordenar que se nos hagan caso”. Fue interesante entender que a un grupo de personas importantes en el país lo que más les interesan es acceder al poder para realizar acciones en beneficio propio, y lógicamente también del grupo que le rodea. No quiero agregar a esta columna los ejemplos que se observan en el día a día, pero basta con mirar los medios para determinar quién es una persona de una categoría y quién de la otra, sea en el presente o en el pasado.

En conclusión, quisiera exponer que definitivamente no podemos incidir para que una autoridad sea de un tipo o del otro, ya que muchas son nombradas dentro de un proceso propio y cerrado, pero sí podemos deducir que el Institucionalista permitirá que el Paraguay sea un país mejor a futuro porque dejará una base para continuar, dejará un legado que transcienda en el gobierno. Sí podemos discernir en que debemos apoyar a autoridades que sean institucionalistas desde todos los espacios que apoyan la gestión del gobierno. Tendremos siempre líderes de los dos tipos, pero tengamos bien presente cuál de los dos nos permitirá a la gran mayoría de este país construir juntos, y mancomunadamente, un Paraguay mejor.  


Artículo publicado el 23 de febrero de 2019 en el diario La Nación.