Chile

Por Lauro Ramírez López, socio del Club de Ejecutivos.

Encarar la situación generada en Chile merece un enfoque particular.

Afrontar el desafío de escribir algo sobre lo que está ocurriendo en la hermana República trasandina es especialmente desafiante y delicado. Sobre todo, cuando uno tiene tanto relacionamiento y cercanía con ese país. Y, a la vez, las opiniones que los mismos habitantes transmiten de lo que están viviendo.

Era muy difícil suponer que un país considerado casi del primer mundo entre en un proceso de de-construcción tan profundo, acelerado y anárquico como el que aún hoy sigue transitando. No entraba en los cálculos de nadie, ni en el de los propios chilenos.

Buscar culpables debe ser el deporte nacional probablemente a esta altura, pues es una de las primeras cosas que todos naturalmente hacemos: las declaraciones públicas de actores políticos de la izquierda latinoamericana, atribuyéndose el “éxito” de la revolución social “espontánea” del pueblo chileno agitan las pasiones, la prensa y las redes. Lo mismo que la cuasi inacción del gobierno de La Moneda, que temeroso de acusaciones contra los derechos humanos, probablemente termine crucificado por eso y varios otros cargos más.

Lo más notable es que nadie es capaz de predecir cómo terminará esta historia. Es probable que el gobierno de Piñera, al reclamo de una Convención Constituyente, genere una “democracia participativa” al estilo asambleas populares. Esto es lo mismo que un sistema que abandone la democracia representativa, y modifique la construcción del Estado del país más exitoso en crecimiento económico en toda Latinoamérica. Los únicos ejemplos parecidos son los de Venezuela, Cuba y en parte Bolivia bajo Morales.

Ojalá el resultado sea el mejor, el que merece el pueblo chileno. Es lo que desde aquí les deseamos todos los paraguayos.