¿Cómo estamos encarando las reformas necesarias?

/ / ¿Cómo estamos encarando las reformas necesarias?

Por Yan Speranza, Presidente del Club de Ejecutivos del Paraguay.

Claramente un tema clave para la República lo vivimos esta semana con el tratamiento de las reformas al código electoral que buscan mejorar de alguna manera la representación política en los procesos de elección.

En lo personal creo que hemos dado un paso adelante con el desbloqueo de las listas, que de todas maneras seguirán siendo cerradas.

En el proceso parlamentario, el proyecto aprobado por el Senado que tuvo algunas modificaciones en la Cámara de Diputados debe volver a Senadores para su tratamiento, pero al parecer el tema central del desbloqueo de las famosas “listas sábanas” quedará sancionado.

Los ciudadanos podremos elegir no solamente al partido o movimiento político de nuestra preferencia, sino que además tendremos la oportunidad de seleccionar dentro de la lista propuesta una persona en particular que consideremos deba encabezar dicha lista.

De esta manera, la ciudadanía aumenta su poder en el proceso de elección, pues con su voto preferente puede modificar el orden de la lista del partido o movimiento que se le presenta como opción.

La evidencia de otros sistemas electorales, que han hecho algo similar, demuestra que esto no es precisamente la panacea y no cabría esperar que a partir de las próximas elecciones tendremos una representación política sustancialmente mejor por un efecto casi mágico.

Sin embargo, es un paso en la dirección correcta que sumado a otras cuestiones que también deben ser reformadas en el proceso electoral, nos puede ayudar a mejorar la calidad de nuestra democracia, sobre todo ante una situación de peligroso hartazgo de la gente hacia la política en general y hacia los políticos en particular.

Ahora bien, para cuestiones tan claves en cualquier democracia como el debate sobre su proceso electoral no es recomendable que el mismo se apresure y se vuelva caótico por el hecho de una presión ciudadana casi insostenible.

No se trata efectivamente de un tema nuevo en la agenda política, ya que las primeras propuestas de reforma que ahora fueron aprobadas se presentaron unos 16 años atrás.

Se evita por todos los medios de profundizar en el debate con tiempo y rigor, pues se percibe que ciertas reformas pueden afectar el “status quo” y se tratan de enterrar bajo la alfombra aquellos temas sensibles que pueden generar ruido en ciertos sectores.

Pero esto es solo posible hasta que estalle la rabia colectiva o se produzca una crisis severa que obliga con apresuramiento y desorden a aprobar lo que haga falta para calmar las aguas.

En esos momentos se aplica aquello de “en río revuelto, ganancia de pescadores”, puesto que varios actores aprovechan el caos para intentar sacar provecho de alguna manera, como de hecho lo hemos visto en este tema en particular.

Esta no es la forma de construir una democracia de calidad y es sumamente peligroso que sigamos encarando los temas trascendentales solo cuando la olla de presión está a punto de estallar.

En el momento histórico que vivimos, nuestro país ha pasado por una década y media de transformación positiva en muchos aspectos, pero obviamente enfrentamos aún tremendos problemas que van a exigir reformas importantes para enfrentarlos.

No debemos temer a las reformas, pues en un mundo en constante y acelerado proceso de cambio es natural que debamos ir adaptándonos a las nuevas realidades con nuevas políticas.

Pero las debemos encarar con mucho mayor seriedad, de manera participativa, basados en evidencias y profundos debates que le pongan cierto orden a esta dinámica; realizando posteriormente en el tiempo adecuado las decisiones que deben tomarse.

Sin esta mínima racionalidad en tantos temas críticos que se nos vienen encima, los riesgos de adoptar malas decisiones aumentan de manera considerable y no podemos permitirnos ese lujo.


Artículo publicado el 29 de abril de 2019 en el diario Última Hora