Cuidado con entrar en la lista gris

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Por Luigi Picollo, Vicepresidente del Club de Ejecutivos del Paraguay.

En un mundo globalizado, todos los países están cada vez más interconectados y especialmente a través del sector financiero. Esa interdependencia genera acciones gubernamentales coordinadas para tener un mayor control de movimientos financieros. El Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) es un ente intergubernamental creado en el año 1989, cuyo mandato consiste en fijar estándares legales, regulatorios y operativos para combatir el lavado de activos, el financiamiento del terrorismo y el financiamiento para la proliferación de armas de destrucción masiva.  La urgencia surge porque Paraguay será evaluado por este grupo en el 2019, y tenemos muchísimas deficiencias.

De continuar como estamos, será muy difícil superar la evaluación de los riesgos de lavado de activos a los que el país se está expuesto. Lo que tenemos implementado en la lucha contra el lavado de activos y el financiamiento del terrorismo es muy poco efectivo. Es obvio que la Seprelad asi como está no funciona, sea porque  es una unidad pequeña, sin presupuesto, y no integrada informáticamente a nada importante; o ya porque el criterio que la ley impone al sistema financiero para reportar operaciones sospechosas es tal, que se genera una inmensa cantidad de reportes, haciendo imposible distinguir lo verdaderamente importante y actuar acorde. El efecto práctico de la ley es inundar la Seprelad con información irrelevante y desconexa, para así anular su actuación.

Reprobar la evaluación del GAFI no se limita solo a un problema de imagen país. Pues las consecuencias pueden ser mucho más graves. Para entidades como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional no superar las deficiencias que tenemos y mantener nuestra mala reputación internacional probablemente acarreará consecuencias negativas para el sector financiero, el sector real y el sector público.

Al sector financiero se le dificultará mantener las corresponsalías (bancos que manejan las cuentas en moneda extranjera en el país de domicilio de esa moneda), y también se limitarán o hasta cancelarán las líneas de crédito a bancos paraguayos. Las empresas del sector real deberán pasar por procesos mucho más difíciles y exigentes en relación a sus estructuras societarias, movimientos financieros. Ello, porque deberán dar más explicaciones de todo lo que hacen. La facilidad a la que estamos acostumbrados de manejar moneda extranjera y en operar con el comercio exterior va a desaparecer.  Al sector público le será mucho más difícil generar credibilidad para obtener asistencia internacional porque quedará claro que el mal resultado es parte de su propia inacción. Es un círculo vicioso que una vez adentro es mucho más difícil salir del mismo.

Obviamente nuestra deliciosamente libre economía se va a resentir mucho, especialmente para los que operamos en negocios legítimos y dependemos de nuestra credibilidad para crecer. Este impacto negativo en la economía y el clima de negocios van a traducirse en una menor calificación de riesgo soberano, y el grado de inversión será un sueño aún más lejano. Pues serán mayores el  costo de financiamiento de nuestra deuda, la presión sobre las finanzas del Estado y sobre impuestos. Lo del circulo vicioso es en serio….!

Ya es hora de indignarse de verdad con este tema de lavado de dinero porque no es un problema de algunos mega delincuentes, es un problema sistémico que nos va a pegar duro a todos en el Paraguay. Seamos pragmaticos, si Brasil tiene un Lava Jato, es un escandalo ruidísisimo, pero Brasil continuará entre las mayores y más atractivas economías del mundo independiente de lo que GAFI opine. Lo injusto -pero real- es que no se les sancionan a los grandes y fuertes, pero sí a los pequeños como nosotros, que si dejamos de existir a nadie de afuera le va a doler. Entonces podemos terminar recibiendo una severa y ejemplar sanción de la comunidad internacional, sabiendo que por lo pequeño que somos no traerá consecuencia a nadie en el mundo, solo a nosotros mismos.