Efecto Caipiriña

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Por Laura Ramos, Socia Club de Ejecutivos del Paraguay

En estos días estamos ante la situación de analizar los efectos secundarios que tendrá para nuestro país las elecciones presidenciales del vecino gigante Brasil. Como todo vecino y amigo debemos estar pendientes, ya que nos afecta indiscutiblemente en la economía fronteriza, y por otro lado como gigante nos toca preocuparnos por su gran impacto colateral de que un pequeño resfrío que pueda sufrir, nos afectará a la economía no tan fronteriza también.

Como ya todos saben, el domingo pasado se realizó la primera vuelta de las elecciones presidenciales en ese país. Los resultados, ya ciertamente previstos, quedaron como final de una novela con la frase continuará... Y ese “continuará” está marcado para el próximo 28 de octubre.

Dentro de esta novela, el inicio de cómo se ha ido originando es lo más interesante para diversos analistas. Esto se da, ya que el candidato principal actualmente, Jair Bolsonaro, ha ido sorteando distintas situaciones hasta si se quiere radicales y poco correctas políticamente o desde el punto de vista del marketing, pero increíblemente hasta las aseveraciones más radicales han sido agraciadas para un público específico que ha sabido cautivar. Y ¿por qué se dan estas aprobaciones a este tipo de comportamientos? La respuesta puede darse a que gran parte de la sociedad está cansada de los abusos del sistema corrupto que se ha ido destapando en los últimos tiempos, asociados más bien a un sector político (PT), representado en estas elecciones por Fernando Haddad.  Además, a Bolsonaro lo ayuda el defender las privatizaciones y la reducción del gasto público. Por su parte, Fernando Haddad promete derribar las medidas de ajuste fiscal de los dos últimos años para que el gasto público pueda ayudar a hacer girar a la economía.

Además de la situación actual de Brasil, con la preferencia del electorado en primera vuelta, debemos tener en cuenta que América Latina está cambiando, ya que, durante sus recientes elecciones en Chile, Costa Rica, Colombia y Guatemala, así como hace un tiempo en Argentina, revelan una polarización creciente del electorado y un giro político a la derecha muy notable, a excepción de México.

Volviendo a analizar al desenlace del 28 de octubre, el vencedor de las elecciones asumirá un país que, según las últimas proyecciones, tan sólo ganará un 1,3% este año tras haber crecido un tímido 1% en 2017, y que aún sufre los efectos de la profunda recesión de 2015 y 2016, la peor en varias décadas y que dejó una retracción acumulada de cerca del 7%. Todo esto, muy sentido dentro de nuestra economía nacional, ya que una moneda brasileña devaluada y débil provoca un encarecimiento de la moneda paraguaya en forma relativa, por lo tanto, las compras tan importantes para nuestras ciudades fronterizas de los turistas brasileños las hemos ido perdiendo y, a su vez, hemos recibido productos que ingresan de contrabando, compitiendo deslealmente con los productos importados legalmente que por supuesto están con costos superiores.

Por otro lado, Brasil es el mayor mercado para las exportaciones de Argentina y el primer emisor de importaciones. El comercio internacional argentino creció en los últimos 30 años impulsado por la demanda brasileña (pasó de US$ 765 millones a más de 14.000 millones en 2010). Por eso la crisis brasileña golpea a su vecino del sur que ha visto como en 2015 durante la crisis el intercambio entre Argentina y Brasil se redujo más de un 45%. También en ese mismo año 2015, en Uruguay las ventas a Brasil cayeron 29,8% frente a 2014 y el año 2016 unas 414 empresas locales vendieron a ese destino, un 10,6% menos que en 2014.

Por todos estos factores expuestos, Brasil como potencia tiene una gran influencia en la región. Y es por esto que las elecciones son de gran importancia. Dependiendo de los resultados, el tablero geopolítico latinoamericano puede cambiar de forma drástica y sus estrategias como país pueden ser radicalmente distintas ante uno u otro escenario. Por esa razón, para los países del Mercosur en particular lo que acontece en Brasil es un fenómeno de política interna casi tanto como un asunto internacional.

Artículo publicado en el diario La Nación el 13 de octubre de 2018.