Errores en la comunicación oficial

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Katy Guillen, socia del Club de Ejecutivos.

El discurso presidencial que perdió la oportunidad de conectar con la gente

En un mundo habituado a recibir mensajes en 280 caracteres, el discurso presidencial ante el Congreso destrozó todo precepto de comunicación eficaz.

Los 80 minutos de discurso, 75 más de lo necesario (en 5 minutos Churchill anunció en 1940 que Gran Bretaña entraba en guerra) y probablemente con algo más de 119.720 caracteres de redundancia, dejaron un terreno fértil para el descontento, las críticas y la desesperanza.

El error de leer para no olvidar. ¡Opción lógica porque es tarea titánica recordar contenido para llenar 80 minutos!

El error de saturar de información para convencer de lo que su gobierno ha hecho bien.

Estos, son apenas tres de los múltiples fallos que tuvo el discurso de una figura que usualmente tiene detrás un equipo de comunicación para ayudarlo a lograr sus objetivos.

Los resultados son obvios: no se conecta con la gente, los destinatarios no siguen el hilo de lo que se pretende comunicar, los mensajes que se quieren transmitir se pierden, desilusiona, no da las respuestas que todo un país espera.

Una comunicación eficaz es breve, impacta en positivo, conecta con la gente, deja claro su objetivo, instala 3 o 4 mensajes claves; si es la de un líder, refuerza el liderazgo, no lo socava. ¿Genera críticas? Sí, siempre, porque quien lidera inevitablemente tiene detractores.

En medio de la mayor crisis que vive el país, su conductor debe emitir mensajes claros, breves, cara a cara, mostrar que el futuro es posible y que al timón está una persona que da todo de sí para capear el temporal.