Lo que el fútbol enseña

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Gabriela Teasdale, socia del Club de Ejecutivos del Paraguay.

Debo ser una de las personas menos avezadas en fútbol de las de siete millones que pueblan el Paraguay. Aun así, vibro con torneos como la Copa América, que se está disputando en Brasil, en los que todos nos ponemos la albirroja y nos unimos detrás de una pasión: ver brillar a nuestra querida nación.

Como muchos otros deportes, el fútbol combina la habilidad de algunos jugadores con el trabajo colectivo, y en estos pocos partidos transcurridos hemos tenido la oportunidad de ver en la cancha a algunos de los jugadores de mayor prestigio en el mundo. Eso no me impresionó tanto como las palabras de uno de los entrenadores más respetados y, a mi criterio, más sabios de Sudamérica. Fue maestro de escuela y ese apodo se le quedó para siempre. Condujo a sus seleccionados a un lugar de privilegio en el mundo hace casi una década -la semifinal de una Copa Mundial- y hoy continúa su trabajo a pesar de estar afectado por el síndrome de Guillain-Barré, un trastorno que ataca el sistema nervioso y hace que se movilice con dificultad.

Es un líder indiscutible.
En una de las conferencias de prensa al finalizar los partidos, el director técnico de Uruguay, Oscar Washington Tabárez, habló sobre las transformaciones que ha habido en el fútbol los últimos años. Se refirió a los aspectos físicos y técnicos, a los cambios respecto a las fuentes de ingreso por la televisación. Pero fue claro al señalar que eso no es lo verdaderamente importante en el fútbol.

"El fútbol ha cambiado, es verdad, pero procuro rescatar la esencia. Es un deporte colectivo, eso no cambia. Más allá de los aspectos físicos y técnicos hay otros que tienen que ver con el relacionamiento entre los participantes, con sus relaciones afectivas (...) la fortaleza viene por acciones que tienen que ver fundamentalmente con los valores humanos: el respeto, la solidaridad. Son elementos intangibles para muchos ante los que el rival no puede hacer nada. Lo único que puede hacer el rival contra nosotros es jugar mejor y ganarnos, pero eso que nosotros llevamos y llamamos es 'actitud', la palabra que resume todo eso, con eso viene la convicción que esas son las cosas importantes. El liderazgo, que a veces es natural en alguna persona”.

En ese mismo encuentro el “maestro” mencionó un libro de un ensayista inglés sobre legado y liderazgo que analiza el caso de los All Blacks de Nueva Zelanda, que son también un ejemplo en el deporte y aseguró: “los líderes tienen la función de formar líderes, de tener compañeros que tomen decisiones dentro de la cancha y darles confianza".

¡Qué lujo tener líderes como estos también en el fútbol y qué importante es que puedan comunicar este tipo de mensajes en un ambiente muchas veces frío, calculador y competitivo como el fútbol profesional! Qué maravilloso es escuchar las palabras de alguien que ha triunfado en su profesión y logró entender la verdadera esencia del deporte, la verdadera esencia de la vida: ¡la práctica de valores universales como el respeto, la solidaridad y la actitud!  Escuchemos con atención esas palabras para aplicarlas a todos los aspectos de nuestras vidas. Y aprendamos a vibrar con cada oportunidad que tenemos como seres humanos de impactar positivamente en la vida de otros.

Celebremos con ímpetu cada gol porque son una demostración de todo lo que hemos dejado en la cancha…, como en el trabajo y en la vida misma.



Artículo publicado en el diario La Nación el 22 de junio de 2019