Nuevo gobierno frente al crimen organizado

/ / Nuevo gobierno frente al crimen organizado

Por Luigi Picollo, Vicepresidente del Club de Ejecutivos.

Ya tenemos un nuevo presidente, el ruido de la campaña ha terminado. Finalmente podemos concentrarnos en diseñar la agenda de los cambios que necesitamos, porque el legítimo trabajo comienza ahora. Un país tan pequeño como el nuestro tiene una gran ventaja, su nuevo presidente tiene la oportunidad y la potestad de hacer cambios importantes. En la nueva agenda debe estar como prioridad la lucha inteligente contra el crimen organizado, y el mayor de estos se llama narcotráfico.

Los organismos de inteligencia estiman que anualmente pasan por Paraguay más de 200.000 kilos de cocaína en sus diferentes estados de fabricación, donde solo se incautan anualmente entre 600 a 2000 kilos, o sea, menos del 1%. El producto tiene un valor -en esa etapa del inventario-  superior a US$ 1.000.000.000.000.  Estos son números estratosféricos para nuestra pequeña y vulnerable economía, y más que suficientes para corromper a cualquiera. El consumo interno está aumentando y la droga en sus diferentes formas ya se ofrecen hasta en las escuelas, los crímenes violentos vinculados a este negocio crecen y se fortalecen sus fuerzas beligerantes como el EPP. Cualquiera de nosotros ya escuchó o conoce a una persona con problemas de drogas. Esto es como un cáncer maligno que silenciosamente avanza, y cuando se lo diagnostique inequívocamente ya será muy tarde pues estaremos en una etapa terminal. Este tema atemoriza tanto que ni se habla!

Tenemos la imagen novelesca que el “patrón del mal” es un pistolero ignorante sentado en pallets de dólares físicos, una figura pública conocida, con la reputación de una maldad que impone respeto. Esto hace décadas que ya no existe. El crimen organizado actual tiene dos principales características:

Es un negocio esencialmente multinacional porque la producción se da en un país, el tránsito pasa por otro país, y el consumo se da en un tercer país, todo a través de una silenciosa y disimulada logística.

Es extremadamente sofisticado porque el flujo financiero -que ya no son pallets de dinero sino transferencias electrónicas- tiene que adquirir variados disfraces de negocios aparentemente legítimos para ocultarse y así contornar y atravesar desapercibidamente todos los controles financieros e impositivos de los diferentes países.

Los verdaderos patrones ya no sabemos quienes son, manejan idiomas, son educados en el exterior, transitan en todos los niveles sociales, tienen variados negocios muy prósperos aparentemente legítimos, son discretamente exitosos, y en su organización cuentan con gente brillante y leal. Todo un ajustado andamiaje que daría envidia a cualquier empresa genuina!

El Estado paraguayo, como está organizado actualmente, no les da miedo en lo más mínimo, porque el crimen organizado está mucho mejor integrado y organizado. La división de funciones de un Estado es una excelente receta a la inacción. Las dependencias del gobierno están tan compartimentadas que cada uno ve una escena, pero nadie puede entender la película. Corren por cuerdas separadas la Seprelad, la Senad, la Fiscalía, Delitos Económicos, las Fuerzas Especiales militares, la inteligencia de la Policía, etc. y además cada uno se limita a mirar lo que ocurre dentro de un mismo país.

Para combatir al crimen organizado del Siglo XXI, la arquitectura organizacional debe “poder entender” y “poder actuar” en el todo, trabajando como un sólido equipo. Una estrategia rápida es constituir una entidad, compuesta de personal prestado de los diferentes organismos, para así congregar la aplicación de la ley en todos sus aspectos, compartir verdaderamente la inteligencia y poder hacer uso rápidamente de la fuerza.

La estrategia sostenible es aprobar las leyes que quedaron empantanadas, como son la ley de derribo y la Ley de Extinción de Dominio. Las consecuencias para los que trabajan en esto deben de aumentar de manera eficiente.

Artículo publicado en el Diario Última Hora el 23-04-2018