Paraguay debe ganar el partido

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Por Gabriela Teasdale, Socia del Club de Ejecutivos.

Acabamos de ser protagonistas de uno de los acontecimientos más importantes en una democracia: la elección de las autoridades que regirán la vida de la República durante los próximos cinco años y que, además, abonarán el terreno para un futuro aún más lejano. Para muchos una elección puede pasar casi desapercibida; otros podrán verla con escepticismo, pero todos deberíamos estar conscientes de lo que representa para una sociedad.

En pocos meses, un nuevo equipo saldrá a la cancha. Será un equipo que tendrá que trabajar duro para dar respuesta a las necesidades que enfrentamos como país, un equipo que deberá mojar la camiseta para brindarnos soluciones. Y todos, en mayor o menor medida, hemos de formar parte de ese equipo.

Hace unos meses emprendí una de las aventuras más emocionantes de mi vida cuando decidí escalar el Kilimanjaro, la montaña más alta de África. Durante esos seis días de ascenso viví una experiencia sin igual: el dolor, el malestar, el cansancio me hicieron tomar conciencia de mis emociones, mis límites y mi propio potencial. Quise abandonar en más de una ocasión, cuando sentía que mi cuerpo ya no respondía, y durante esos momentos de debilidad tenía alrededor un equipo que me sostenía, me motivaba, y caminaba a mi lado creyendo en mí y en mi sueño. John Maxwell dice que aquellos que están más cerca de un líder son quienes determinan su potencial. Esto lo experimenté en la montaña junto a las once personas que me acompañaron a subir esos 5.900 metros. Cada uno de ellos reconoció y alimentó mi potencial, cada uno identificó mis momentos de angustia, miedo, alegría, entusiasmo y en todos esos momentos caminaron todos a mi lado con la intención de llegar juntos a lo más alto. Estas personas añadieron valor a mi vida y me enseñaron el verdadero significado de trabajar en equipo. En ese lugar recordé y reflexioné sobre una conocida frase que dice que la cima es solitaria, y verdaderamente lo es cuando nos desconectamos de las personas. Porque si nadie está contigo compartiendo tu visión y caminando incondicionalmente a tu lado, tu liderazgo no está funcionando.

Antes de subir el Kilimanjaro habíamos hecho un profundo proceso de selección del equipo que queríamos tener. Tuvimos a los mejores y gracias a ellos llegamos a la meta. Por eso es importante saber elegir a las personas que formarán parte de tu vida, de tu círculo social, de tu empresa, de tu país.

En esta nueva etapa que le toca vivir al Paraguay todos tenemos que involucrarnos y trabajar en equipo. Los ciudadanos somos responsables y también nos toca jugar, involucrándonos, exigiendo, respetando y como dijo Gandhi, siendo el cambio que queremos ver a nuestro alrededor.

Conformar un buen equipo es clave cuando salimos a jugar el partido, cuando hay millones de personas observándonos, creyendo y confiando en que nuestro liderazgo nos llevará a todos hacia un futuro mejor. Un líder sabe elegir a su equipo, cada pieza es importante. Y un buen equipo honra a su líder creyendo en él y en su visión, trabajando duro y viviendo valores importantes para el desarrollo de todo un país.

Es fácil querer abandonar el campo cuando las cosas no van bien, siempre hay una montaña desafiante que escalar, pero es de valientes creer que se puede, tener la visión y el coraje para avanzar, dando pasos seguros junto a los demás para construir un legado, dejando de lado los egos, las críticas y la negatividad constante que solo logran mantenernos estancados en la mediocridad.

Salgamos a jugar bien y a ganar este nuevo partido.