Patriotismo y desarrollo

/ / Patriotismo y desarrollo

Por Lauro Ramírez López, socio del Club de Ejecutivos.

En un mundo convulsionado por divisiones cada vez más evidentes, la necesidad más grande sigue siendo la unidad.

Viendo cómo la división dentro del partido de gobierno retrasa el desarrollo del país, o aun las divisiones en todo el espectro político, y el avance que se aprecia hacia la visión más radical de las cosas, es fácil pensar que todo esto nos depara un horizonte incierto.

En realidad casi todo el mundo está así. La opinión pública norteamericana está dividida respecto a su Presidente. En Europa sucede lo mismo. Y en Brasil, Argentina o Colombia también. Al parecer el mundo se está separando cada vez más. El brexit es casi un símbolo de ello.

La confrontación de ideas en democracia es buena, porque ayuda a sacar provecho de los errores. Pero hace falta mucha madurez política y cívica para que ese choque sea racional y civilizado. Las posturas opuestas se radicalizan y no se tiene la prudencia para sacar ese provecho. Las cosas se echan a perder y los avances pueden convertirse en retroceso.

Ojalá podamos calmarnos, arreglar nuestras diferencias con las herramientas que tenemos a disposición en la Constitución y en la ley, sin perder de vista el crecimiento que logramos, el respeto externo que nos tienen.

Es una utopía hablar de unidad en términos de uniformidad, porque eso no existe. Pero unidad por nuestra Nación, sí. Construir institucionalidad, distinguir lo políticamente contingente de las líneas maestras que enmarcan nuestro desarrollo. La pelea con el adversario no tiene que distraer a los dirigentes políticos de la atención a las necesidades del país. Siempre tienen que ver el bosque, porque para ver los árboles ya estamos el resto de los ciudadanos, con las peleas cotidianas y los titulares faranduleros.