Un capitalismo patriótico

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Por Luigi Picollo, Vicepresidente del Club de Ejecutivos.

En Paraguay hemos hecho un gran esfuerzo para darnos a conocer. La marca país se inició bastante  bien. La entrada a los mercados internacionales de deuda se ejecutó en forma adecuada, por eso hemos conseguido tasas de interés considerablemente bajas. Ya tenemos un flujo de curiosos inversionistas que nos visitan. Aun así, la “Inversión Directa Extranjera” no aumenta en un país con tantas oportunidades y necesitado de inmensas inversiones. La tasa de inversión como porcentaje del PIB se mantiene en un 19% del PIB, simple promedio, cuando podría ser mucho más.

Al parecer, la mayoría de las inversiones extranjeras que recibimos son más oportunistas de corto plazo que serias inversiones de largo plazo. Estas buscan ganancias más bien rápidas con las mínimas instalaciones, para que cuando se acabe la rentabilidad circunstancial puedan levantar el campamento con escasos gastos. Buscan hacer transacciones más que crear empresas. Se pretende repatriar las ganancias al país de origen en lugar del reinvertirlas en Paraguay. Olfatean puntuales oportunidades en alguna deficiencia de la cadena productiva, en lugar de desarrollar toda la cadena productiva, formando mano de obra local, creando empleo y valorizando el mercado. Estos inversionistas explotan al máximo sus capacidades de disponibilidad de importantes capitales y de rápidos traslados..

Sobran ejemplos. Se establece una empresa de papel con un nombre extranjero. Esta no es una subsidiaria por la cual la matriz asume la responsabilidad. Es una simple empresa local, con un micro capital, y un nombre prestado de la corporación. La corporación no asume nada más que el riesgo de imagen. Entonces se alquilan lujosas oficinas, se arrienda localmente la infraestructura necesaria, se subcontratan paraguayos sin estar en relación de dependencia. Y así todo es temporario, pura imagen, pero no hay substancia adentro, ni real capital en riesgo.

Todo esto ocurre porque dejamos que así sea. Nosotros los paraguayos permitimos que los aventureros entren a saquear las oportunidades dejando aún más débiles a las empresas auténticamente paraguayas. Tomemos como ejemplo un gran segmento, el de las licitaciones públicas. El típico pliego de bases pide ratios financieras, que las cumple cualquier empresa de papel. Las garantías de mantenimiento de ofertas o de fiel cumplimiento son solo papelitos emitidos de nuevo por una aseguradora local. Se pide cumplimiento del seguro social pero no un numero mínimo de empleados en IPS. Todo es de forma, pero no de substancia, mientras el empresario local con dinero real invertido, empleados en IPS, compite contra un fantasma con un nombre rimbombante pero sin nada significativo que arriesgar.

Falta patriotismo! La doctrina del “Free Trade” hace tiempo se dejó de lado por la doctrina del “Fair Trade”. Los bloques más capitalistas del mundo, los Estados Unidos y la Unión Europea mantienen rigurosas protecciones a sus mercados. Trump es la materialización de las intenciones de imponer inversiones dentro de su país. O inviertes dentro de mi casa para ganar dinero o serás un jugador marginal fuera de mis fronteras! El nacionalismo es una moda reactivada que elige presidentes, instituye políticas y promete creación de empleos.

Sin los resabios de esa ideología, hagamos que el patriotismo tenga presencia efectiva en el Paraguay.  La receta es fácil y ya está probada en otros países. Las licitaciones públicas deben de exigir un mínimo de capital integrado y pagado como porcentaje de la oferta, además del seguro en IPS de su personal. El capital que entre al país tendría un periodo límite de permanencia, y si sale antes el impuesto lo devorará. Esto lo impuso Brasil y funciona super bien! La inversión que se busca es para crear reales cadenas productivas, con un compromiso de inversiones en serio. El que venga al Paraguay tiene que ser para quedarse. Hay ganancias seguras, pero estas serán para los que estén verdaderamente afincados adentro sin importar su nacionalidad.

Artículo publicado en el diario Última Hora.