Un debate necesario

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Por Lauro Ramírez López, socio del Club de Ejecutivos. 

De lo que no se habla, pero se debería hablar.

Con un fenómeno que por primera vez en la historia nos iguala a todos en el mundo entero, distintos aspectos del vivir cotidiano que se ven afectados comienzan a saltar a la consideración y pensamiento colectivos.

El convivir obligatoriamente en el confinamiento con la familia, encerrados, nos interpeló sobre el relacionamiento con nuestro entorno y valores familiares. El tiempo libre disponible nos cambió las rutinas y nos llevó tal vez a re-plantear muchas cosas.

Quienes se pusieron en el centro de nuestras vidas fueron las autoridades, que, de ser normalmente miradas por muchos ojos, pasaron a serlo directamente por todos los ojos, sobre todo las sanitarias.

Y aquí viene un debate interesante: el grado de participación del Estado en la vida de los ciudadanos, en Paraguay, aún no fue objeto de un análisis en profundidad.

Nuestras últimas tres Constituciones fueron hechas según sus épocas. Hoy tenemos un Estado Social de Derecho, de la mano de la Constitución del 92, con presencia privada ocupando casi todos los espacios de la vida, y un Estado también presente a la par. ¿Hasta dónde tendrían que llegar uno y otro?

La pandemia llevó a ver la importancia del Estado en nuestras vidas, en un aspecto tan básico como la salud. Pero la pandemia va a pasar, y el mundo va a seguir. Y lo que hacemos en una circunstancia de apuro no tiene por qué ser permanente después. Tenemos que definir qué será eso permanente que quedará en el funcionamiento de la sociedad. Ante el fortalecimiento y desarrollo del sector privado, con pujanza, inversiones, mejorías notables y refinamiento de costumbres, tal vez un Estado ya no tenga que ocupar todos los espacios que ocupaba antes por ausencia del privado. Hay sectores donde la eficiencia y competitividad del sector privado hace innecesaria una participación estatal en forma directa, debiendo ser tal vez solo regulador.

Empecemos a pensar sin los condicionamientos del Covid 19 y la urgencia, para diagramar la mejor forma de convivencia armónica en una sociedad del siglo 21.