Un paraíso fiscal para brasileños

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Por Luigi Picollo, Vicepresidente del Club de Ejecutivos.

Durante décadas, Uruguay fue el paraíso fiscal de Argentina. El dinero no declarado de Argentina se invertía en inmuebles en Punta del Este, o se utilizaba para capitalizar “Off Shores”, las cuales eran entidades que pasaban a operar legalmente en Uruguay o Argentina fungiendo de inversionistas extranjeros, cuando solo era dinero argentino que retornaba disfrazado y legalizado. Eso terminó cuando se dio el acuerdo de la autoridad fiscal argentina (AFIP) con su par uruguayo. Como resultado, fueron descubiertos argentinos con millonarias inversiones que no estaban incluidas en sus Declaraciones de Bienes Personales, o en el Impuesto de Renta Personal. Uruguay como un “safe heaven” dejo de existir.

El Paraguay, silenciosamente, hace tiempo se convirtió en el paraíso fiscal de los brasileños. Cada vez más empresarios brasileños venden sus negocios en su país, y vienen al Paraguay a instalar la misma fábrica para hacer lo mismo, y venderles a los mismos clientes que ya los tenían en Brasil. En ese cruce de frontera lo que entra en nuestro país es el gran dinero no declarado, más algo del dinero legal proveniente de Brasil. La SET no cuestiona el origen, puesto que algo de origen lícito hay.

El brasileño pasa a ser mayor empresario en Paraguay que en su propio país, porque solo suma ventajas en Paraguay: 1) puede utilizar su capital antes escondido; 2) la presión tributaria es cuatro veces inferior a la brasileña; 3) la SET está en pañales comparado con la astucia de la Receita Federal; 4) donde los juicios de corrupción no prosperan cuando con Bolsonaro+Sergio Moro se les viene la noche a los evasores que permanezcan en Brasil; 5) donde transferir dólares se hace desde la aplicación del teléfono celular cuando en Brasil hay que usar una correctora de valores, justificar el origen, cerrar un contrato de cambio, declarar al Banco Central de Brasil, y si faltó un papel… se termina en una atemorizante investigación fiscal por evasión de divisas con penas de cárcel; 6) tiene los contactos para exportar al mayor mercado del continente, sin importar el mercado local, etc.  

La pregunta lógica sería el ¿por qué ese mismo dinero no declarado no entra a Brasil como una inversión de una Off Shore? Porque en Brasil ya NO existe el “blindaje”. El primer motivo es la obligación de que toda empresa extranjera que se disponga a comprar más del 25% de las acciones de una empresa brasileña, antes de enviar los fondos, debe de presentar toda la documentación societaria traducida al portugués y declarar quiénes son los accionistas finales como personas físicas.  Si una empresa es propietaria de otra empresa, se debe abrir la estructura societaria tantas veces sean necesarias hasta llegar al propietario “persona física”. Nadie más se puede esconder detrás de una Off Shore. El segundo motivo es que el Impuesto de la Renta Personal en Brasil es renta global. Entonces se cierra el círculo. Todo lo que no esté declarado en el Impuesto de Renta Personal del ciudadano brasileño la Receita Federal se enterará por las declaraciones de los accionistas de las Off Shores, y allí se constituye la evasión fiscal.

En Brasil toda transacción en efectivo por un monto mayor a R$ 30,000 debe ser declarado, mientras que en Paraguay aún se aceptan escrituras con supuestos pagos trillonarios en “efectivo”. En la cédula de identidad brasileña ya aparece el CPF (equivalente al RUC en Paraguay), las facturas ya son electrónicas y ni se imprimen más, solo se solicita el CPF al comprador, cuando en Paraguay existen grandes fortunas que no usan RUC.

Económicamente Brasil va a mejorar mucho, pero la presión tributaria no va a disminuir en un país con una deuda record del 76% del PIB! Paraguay continuará beneficiándose de este conjunto único de condiciones altamente ventajosas para sus exitosos inmigrantes brasileños.


Artículo publicado el 18 de febrero de 2019 en el diario Última Hora