Yo decido

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Por Gabriela Teasdale, socia del Club de Ejecutivos. 

Siempre son  necesarios los programas de capacitación a nuestros compatriotas en valores,   liderazgo y cultura ciudadana. Y estas actividades de instrucción no deben limitarse, en el ámbito de la sociedad civil, a los empresarios, empleados, funcionarios del Estado, docentes y religiosos. Es fundamental que se proyecten activamente a la incorporación de un sector clave para el desarrollo de cualquier sociedad moderna: el de los jóvenes.

En especial, la inclusión de esa franja etaria que cursa los primeros años de educación secundaria es importante. Y con  programas que les ofrezcan a las nuevas generaciones herramientas para que se conozcan mejor, fortalezcan su autoestima y tomen buenas decisiones. A propósito hay que destacar la existencia de un  proyecto denominado “Yo Decido”, que comenzará a implementarse como plan piloto en 200 colegios estatales de Asunción y cuatro departamentos del país.


Este programa, pertinente para la actual coyuntura, contempla la distribución de un manual con lecciones de liderazgo elaborado en forma exclusiva para el Paraguay.

Está comprobado que el liderazgo tiene una influencia notable en la educación. Investigaciones recientes vinculadas a la gestión y calidad de las instituciones educativas tanto en Estados Unidos como en América Latina sostienen que el liderazgo incide sobre los resultados académicos de los alumnos. Y cada vez son más y más los centros educativos alrededor del mundo que incorporan estos elementos a sus currículos.

“Yo Decido” requirió una planificación estratégica que incluyó un trabajo previo de capacitación a miles de docentes, directores y supervisores del MEC durante los años 2016 y 2017. Cuando se inició este proceso, en una escuela pública de las afueras de         Asunción, conocimos a Fito. Este niño de grandes ojos vivaces había crecido en un entorno poco privilegiado, pero su confianza y ganas de aprender parecían transcender cualquier obstáculo. Fue Fito quien ojeó el material y nos sugirió que incorporemos el valor del amor. Porque si todos tuviéramos suficiente amor, las escuelas estarían en mejores condiciones, los docentes tendrían más capacitación y la educación lograría su verdadero cometido de desarrollar personas íntegras que contribuyan a mejorar la sociedad en su conjunto. Fito no lo dijo de esta forma pero lo expuso de una manera clara acorde a sus 11 años.

También cabe recordar que la semana pasada, durante el inicio de clases en la escuela Mayor Ramón Bejarano, el obispo del Chaco, monseñor Gabriel Escobar, pidió a los educadores “enseñar con el corazón, recuperar los valores de amar lo nuestro y amar a nuestro país”.

Por lo tanto, podemos inferir que “Yo Decido” es un homenaje a los estudiantes como Fito, a los docentes que enseñan con el corazón y a todas esas personas que apuestan por una educación de calidad que apunte al desarrollo integral de los seres humanos. Porque de nada sirve un profesional graduado con honores sin un ápice de escrúpulos.

Este emblemático programa es entonces la manera de involucrarnos en la solución sin ver solamente las críticas por escuelas que se caen, directores que no cumplen o docentes mal preparados. Es la propuesta para promover cambios en un sector crucial para nuestra sociedad, para formar seres capaces, con objetivos y metas claras, que trabajen para impactar la vida de otros siendo modelos con su propia vida.

“Yo Decido”, además de sus connotaciones actuales, es en general una forma de amar a nuestro país, porque solo dando lo mejor vamos a recibir lo mejor.

ARTÍCULO PUBLICADO EL 03-03-2018 EN EL DIARIO LA NACIÓN