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La clave de los emprendimientos es el piloto, no la máquina.

Club de Ejecutivos / 24/04/2020



@Cilia_Romero está fascinada con la propiedad intelectual en todas sus formas y como se conjuga con las necesidades de la empresa con la innovación y desarrollo del mercado. Acompaña a las empresas en su crecimiento y formalización legal, protegiendo los activos de las mismas y monetizando con diversas herramientas el alcance de los negocios de sus clientes en PRO Abogados @Emprendeseguro_


La clave de los emprendimientos es el piloto, no la máquina como menciona Javier Megías @Startupxplore. Entonces ¿Cómo proteger a nuestro equipo o a la dinámica de valor que los socios aportan al proyecto? ¿Cómo evitar los sentimientos de enojo cuando un socio que trabajó menos, o directamente no lo hizo, se lleva una porción igual a la propia al momento de recibir una inversión o —peor aún— tras una adquisición? ¿Cómo mantener a todo el equipo motivado y trabajando, cuando las cosas están yendo bien y todos empiezan a sentirse más cómodos? ¿Cómo convencer a un inversor de que el equipo se va a comprometer con el proyecto, una vez que este apueste invirtiendo su capital? 

Los socios emprendedores que crean un proyecto deben permanecer en la sociedad durante un período mínimo de tiempo, suficiente para que el proyecto madure y ya no necesite que los creadores dediquen sus esfuerzos al mismo. Sin embargo, ¿qué ocurre si uno de los socios emprendedores deja el proyecto antes de cumplir este plazo acordado? ¿Qué pueden hacer los socios restantes para penalizar este incumplimiento? El resto de los socios emprendedores quizá hayan renunciado a otros trabajos para arriesgarse por la startup, y ahora ven como pierden una pieza clave cuya falta puede poner en peligro la viabilidad del proyecto.

Otro aspecto importante, mirándolo desde el punto de vista del inversor: ¿qué ocurre si acabo de invertir en una startup (en parte por su equipo) y el/los socio/s emprendedores deciden abandonar el proyecto? Todas estas preguntas tienen un denominador común: la vigencia del proyecto y una muy buena respuesta con forma de herramienta: el vesting.

El vesting es un mecanismo de protección de los socios y de la propia startup ante un posible abandono del proyecto por parte de un socio. Permite establecer nuevas condiciones que van más allá de la condición de fundador para ganar el porcentaje accionario en la empresa o proyecto, y garantiza el compromiso y la permanencia del equipo o de una persona en particular, durante un tiempo determinado. 

Esta herramienta crea el compromiso adecuado para que esa persona vital al equipo -por sus conocimientos, forma de acelerar los procesos o simplemente por su aporte- prolongue su permanencia en el negocio, agregando el valor seguro que se necesita y con una actitud saludable con el entorno del emprendimiento.

El vesting se regula en un Pacto de Socios o contrato de emprendimiento conjunto. A esta herramienta se agrega el vesting que facilita o documenta el compromiso de permanencia de los socios, vinculándolo a una especie de ranking de participaciones. 

De esta forma, la titularidad del 100% de las participaciones acordadas con un socio fundador o cualquier otra categorización participativa está sujeta a ciertas condiciones. Las condiciones establecidas en el vesting deberán cumplirse antes de que cada socio pueda adquirir el 100% de su participación sin limitación o restricción alguna. Con esto se tiene la certeza de que la hoja de ruta se cumplirá y en el caso de que se pierda un valor en el trayecto, el golpe de esa falta no será devastador.

Por ejemplo, si un socio se desvincula de la empresa antes de transcurrido un año, no habrá consolidado ningún porcentaje de participación por lo que se irá con un 0% de la empresa.


Sin embargo, si permanece, puede en la medida de su tiempo y dedicación, consolidar un porcentaje proporcional al tiempo de permanencia en el proyecto, que se traduce en dinero para las partes y la continuidad del aporte de valor de los miembros del equipo. Es importante determinar desde cuándo vamos a contar el compromiso de permanencia de cada socio en el proyecto.                                            


Esto significa que podremos medir objetivamente:

- Las aportaciones de cada socio

- El desempeño de sus funciones en la empresa

- El tiempo y dedicación invertidos en el proyecto



El formato común de un acuerdo de vesting es de 48 meses. El porcentaje total de acciones que le corresponde a cada socio se divide en 48 partes iguales a las cuales el socio va accediendo conforme pasa el tiempo. Se suele establecer que las doce partes que pertenecen al primer año, se podrán reclamar solamente si la persona permanece en la compañía durante los 365 días. Si uno de los socios se retira a los once meses de establecido el acuerdo, no tendrá derecho a ninguna de las acciones, pero uno que lo hace por ejemplo, a los trece meses, llevará trece partes del porcentaje asignado. El vesting agrega un elemento motivador para los socios, para que continúen trabajando y aportando valía a la startup. A medida que pasa el tiempo en una startup o proyecto, el emprendimiento irá aumentando de valor y gracias al vesting, los socios irán consolidando o madurando su porcentaje de participación en la sociedad.

Es una herramienta efectiva para garantizar la equidad en el reparto de las acciones y en la fuerza de valor del equipo. Lo interesante del vesting es que no se presenta como una forma de penalización sino que positiviza la relación convirtiendo una posible pérdida en un estímulo y un elemento motivador para la estabilidad del negocio.

Hay otras formas de protección que son herramientas más agresivas pero válidas para proteger la estabilidad del proyecto. Sin embargo, la mayoría de los sistemas de penalización por los cuales el resto de los socios o la propia sociedad adquiere el porcentaje del socio que se retira, no protegen la figura de los inversores. El inversor, aunque adquiera el 100% de las participaciones, si no tiene un equipo que lidere el proyecto y pueda realizarlo, habrá perdido gran parte de su inversión. Sobre todo si en el momento de la salida del socio ya se ha hecho gran parte de la inversión.

¿Cómo proteger al inversor?

Para proteger al inversor es habitual introducir la obligación de compra por parte del socio emprendedor que incumple de las participaciones del socio inversor por el mismo valor en que las adquirió o incluso por una cifra más elevada. De este modo, el inversor consigue recuperar su inversión si los socios emprendedores abandonan el proyecto antes de tiempo. En estas circunstancias habrá que definir muy bien los motivos de la salida de los socios emprendedores para ver si en todos los casos corresponde o no esta indemnización.

En conclusión

La creación de un emprendimiento implica tener una visión global del proyecto que se está desarrollando, incluyendo la regulación interna del mismo previendo todos o por lo menos, la mayoria de los escenarios posibles.

Nota de la edición no. 115 Mayo 2020