Inicio / Revista revista-ejecutivos / Identidad Digital, ¿porqué urge una regulación en Paraguay?

Identidad Digital, ¿porqué urge una regulación en Paraguay?

Club de Ejecutivos / 26/03/2019

La primera encuesta sobre Uso y Acceso a Internet en Paraguay, realizada por la Senatics en 2017, reveló
un dato muy alentador: en nuestro país hay una alta conectividad. Los resultados arrojaron que 89 de cada 100 paraguayos en zonas urbanas tiene acceso a internet móvil y utilizan sus smartphones para algo más que hablar. Ser una nación marcadamente joven nos hace propensos a adoptar tecnologías y como resultado el 26% de las personas que tiene algún tipo de tarjeta de compra en internet.

“Tenemos un Paraguay conectado, donde las empresas tienen una sucursal potencial en el bolsillo de los consumidores, afirma Gloria Ortega, gerente general de Bancard y socia del Club de Ejecutivos. Sin embargo, Ortega llama la atención hacia una asignatura pendiente que nos impide entrar de lleno en el mundo virtual: la carencia de una regulación para la identidad digital. Esto, en este nuevo mundo, nos afecta mucho.

Tenemos un Py conectado donde las empresas tienen una sucursal potencial en el bolsillo del consumidor.

Para la directiva de Bancard, la ausencia de leyes que regulen la identidad digital hace que las empresas, tanto públicas como privadas, almacenen por cuenta propia tanto datos biométricos como preguntas randómicas para paliar el vacío legal y, a pesar de este vacío, avanzar en el mundo digital. Como ejemplo de iniciativas individuales que ya se encuentran en etapa de ejecución o colección de datos, tenemos al Instituto de Previsión Social gestionando el catastro de huellas de sus clientes. Tenés a la SET gestionando el catastro de huellas de sus contribuyentes, a la DINAPI catastrando a las personas por registro de marcas, e incluso algunos seguros médicos privados catastrando a sus asegurados para después hacer validaciones con parámetros biométricos, cita Gloria Ortega.

El gran problema de estas iniciativas aisladas es el alto costo de las mismas. Debido a la falta de una política de identidad digital única, varias empresas públicas y privadas, han optado por ir por su lado, y se tiran de lleno al proceso de castrato para después pasar a la validación. El castrato de personas no solo es un proceso tedioso, largo y caro, sino que además hay diferentes instituciones públicas catastrando a la misma persona, con todo el esfuerzo que eso implica. Todo esto por no haber un acuerdo nacional de identidad digital”.

La identidad digital es un avance que beneficia a ambos extremos de una transacción. Los usuarios, por un lado, mejoran su bienestar al poder realizar trámi- tes menos burocráticos y, en muchos casos, desde sus hogares. “El mayor desafío, sin embargo, es lograr que los usuarios adopten y confíen en
los procesos de identidad digital, sabiendo que esos procesos van a colaborar en su calidad de vida, afirma.

Las empresas, por otro lado, pueden lograr efectivizar sus procesos, hacerlos trazables y más seguros, tanto para ellos como para los consumidores.

“Recientemente salió en noticieros locales, el desmantelamiento de una banda de estafadores del Banco Nacional de Fomento que estaban haciendo préstamos con identidad falsa. Ahí tenés un caso donde, al tener identidad digital, el préstamo del BNF se haría solicitando a la persona la presentación de su cédula digital donde está grabada su huella, con el fin de validarla con la huella de la persona física que apoya su pulgar en el lector y que debe coincidir
con la huella grabada en un sistema seguro que reside en el plástico. Ya no podría venir una persona falsa con la cédula de otro a sacar este préstamo”, explica Gloria.

“Ahora, entre los riesgos de la identidad digital el más importante de todos es la salvaguarda de los datos digitales de las personas, que obvia- mente si son sujetos de ciberataques, quedan expuestos, como ha pasado en varios países”.

Además, a medida que incrementamos nuestra presencia en el mundo 

digital, mayor cantidad de información de los usuarios está dispersa por la red, lo que conduce a una sensación de falta de control sobre nuestra identidad digital.

La adopción de la cultura de pagos digitales viene acompañada de avances en seguridad.

Aquí el papel de la regulación es clave: debe garantizar el uso controlado y legítimo de los datos personales.

Pese a los riesgos, utilizar identidad digital, también puede ser sinónimo de transparencia y seguridad. Con este medio de identificación, podés acceder a registros médicos electrónicos seguros; gestión de apertura de cuentas bancarias remotas, gestión de pagos segura y en general, las empresas de telecomunicaciones van a poder identificar claramente al usuario y evitar procesos de estafa, con llamadas fraudulentas y procesos de suplantación de identidad.

Esto permite tener un país más eficiente, seguro, formal y trazable; procesos financieros que van a permitir la inclusión financiera segura de personas, y en general una gran variedad de transacciones que hoy lastimosamente son sujeto de estafa por suplantación de identidad.

Otro ejemplo ilustrativo es el caso de los seguros médicos.

Mucha gente se presenta con la cédula ajena y accede a consultas, estudios o cirugías sin que sea la persona. Justamente por eso las empresas prestadoras de seguro médico implementan sistemas propios de detección de huellas, cuando en realidad al tener un registro de identidad nacional ya no sería necesario”.

La apertura de cuentas bancarias, de billeteras móviles, o incluso para sacar un chip de telefonía son otros procesos claros que se beneficiarían de una identidad digital regulada. Para sacar un chip se podría utilizar la identidad digital y entonces no habría falsificación de identidad, lo que hoy es el caso de uso más frecuente. Es una práctica común que saquen con una cédula ajena un chip y después hacen llamadas y estafan y al querer demandar al titular de esa línea, resulta que no es el que la porta y simplemente se falsificó su identidad. Con mecanismos de identidad digital, estos crímenes serían más fácilmente identificables, asegura la titular de Bancard.

La adopción de la cultura de pago digital viene acompañada de los avances en seguridad que brindan un respaldo para los consumidores. En el caso de Bancard, las operaciones lograron índices récord de seguridad y disminuyeron los rangos de fraude en casi un 50%, mediante dispositivos, tecnologías y factores de autenticación que generan preguntas de validación doble cuando un cliente está comprando en el mundo digital.


¿Qué es la identidad digital?

La identidad digitales que una persona pueda ser fehacientemente identificada partir de características propias de esta persona y que permita que, sin su presencia física, se pueda asegurar que es la persona que dice ser. La identidad digital no es un acto por sí mismo único, sino que es una amplia variedad de características que en la suma, configuran la identidad de una persona, con mayor o menor certeza.


¿Cómo funciona la regulación en la práctica?

En muchos países ya existe regulación en materia de identidad digital. En Europa se llama identidad electrónica y recientemente lanzaron el protocolo AML5, por sus siglas Anti Money Laundry 5 (anti lavado de dinero 5), que establece el uso de identidad digital para x trámites (por ejemplo sacar un chip, abrir una cuenta o billetera, pedir un certificado, hacer una gestión en línea, etc). La regulación en general lo que dice es que todos esos trámites requieren la presentación de identidad digital y un segundo factor de autenticación. Y el segundo factor es a elección de quien esté a cargo de dicha gestión y pueden ser preguntas randómicas, token, OTP, face recognition, entre otros, que luego es aprobado por el organismo regulador