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Presupuesto General de gastos de la Nación.

Yan Esperanza / 05/10/2018

Hace poco escribí un artículo para un diario nacional que titulé "Prudencia" y me gustaría volver sobre el tema, que considero de gran relevancia ahora que el Congreso Nacional debe estudiar el Presupuesto General de Gastos de la Nación (PGN).

Teniendo en cuenta que en años anteriores el tratamiento del PGN fue complicado por desacuerdos entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo, y los acontecimientos recientes en la Argentina, que nos deben poner en alerta aún considerando nuestra solidez macroeconómica, debemos tener prudencia.

Debemos respetar a rajatabla la Ley de Responsabilidad Fiscal (LRF), en lo referente al límite del déficit posible. Más que nunca la experiencia argentina muestra lo insostenible, a la larga, de una situación donde se gasta más de lo que se ingresa, sobre todo en gastos corrientes. En teoría, se puede respetar el límite del déficit aumentando la previsión de ingresos, de manera a aumentar al mismo tiempo los gastos. Pero no caigamos en esta situación, respetando lo que el Ministerio de Hacienda ha calculado como ingreso previsto en todos los conceptos.

También se podría mantener el límite de la LRF aumentando ciertos gastos corrientes, pero reduciendo otros o incluso inversiones previstas. Esto también sería peligroso, pues los aumentos salariales tienen una rigidez tal que se mantienen hacia adelante y no se puede volver atrás en este sentido.

El Parlamento tiene la potestad que le da la Constitución de modificar lo que considere dentro del PGN y sería bueno que centrara su atención en revisar los elementos del gasto, buscando mejorar la calidad del mismo, al menos en función de adonde será destinado.

El gasto social debe preservarse, y aumentarse de ser posible, por el retraso enorme de nuestro país en dicho sentido. Al mismo tiempo, precisamos seguir invirtiendo en infraestructura para crear las condiciones que permitan el crecimiento de nuestra economía.

El Poder Ejecutivo debe mantener la disciplina en el tratamiento del PGN. Esto implica que ministerios y secretarías eviten los “lobbies” con el Parlamento para intentar aumentar sus asignaciones por fuera de lo establecido. 

Esa discusión interna ya debió haber terminado dentro del Ejecutivo. Son temas de racionalidad que esperamos sean respetados, aun considerando el clima político enrarecido que tenemos actualmente.