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Renegociar el tratado de ITAIPÚ ¿Panacea o problema? Los expertos creen que ambos

Diego Díaz / 09/07/2019

Es necesaria una actualización de los aspectos técnicos y económicos del Tratado de Itaipú, el instrumento que trata básicamente de la tarifa y de las condiciones del suministro eléctrico, entre Brasil y Paraguay, también de las regalías y los beneficios. Al mismo tiempo, existe un sentimiento de preocupación por lo que pasará con el superávit de energía que dispondremos. La ciudadanía exige que estos asuntos se traten con objetividad, y que el resultado de la próxima negociación con Brasil redunde en beneficio para el desarrollo del país. 

Sin embargo, todos nos llevamos una sorpresa al escuchar, en la impecable presentación que el Instituto de Profesionales Paraguayos del Sector Eléctrico (IPPSE) ofreció unas semanas atrás a los socios del Club de Ejecutivos, que existe un problema más urgente que la revisión del Anexo C del Tratado y es que precisamos aumentar nuestra capacidad de generación de potencia y energía eléctrica pues de lo contrario en 10 años Paraguay podría sufrir una crisis energética. 

Héctor Richer, vicepresidente del IPPSE y expresidente de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) explicó a EJECUTIVOS que el crecimiento vegetativo del consumo de potencia y energía eléctrica del país se prevé en el 8% anual para los próximos años, y que de ser así, para 2029 estaríamos consumiendo la totalidad de la capacidad de generación de energía que disponemos. Es decir, que las actuales fuentes de generación no bastarán para satisfacer las necesidades del país en ese futuro. “Con un crecimiento del 4% del PIB por año y sin impulsar ningún tipo de consumo electrointensivo podríamos tener una crisis energética, primero por déficit de potencia, y luego por déficit de energía. Eso obliga a que empecemos a desarrollar nuevas fuentes de energía para tener mayor capacidad de producción de lo que las máquinas actuales brindan”, indicó Richer.

Cuando hablamos de una virtual crisis energética tenemos en cuenta el 50% de Itaipú correspondiente a Paraguay, el 50% de Yacyretá y toda la producción de la central de Acaray. Es decir, la capacidad de todas las máquinas que hoy tenemos disponible.

"En la opinión pública se ha instalado la idea de que tenemos energía de sobra para siempre."

“Para afrontar esa situación debemos elaborar un Plan Maestro de Generación de Energía, que en cualquier parte del mundo se realiza para 20-30 años, considerando plazo habitual que llevan esas obras desde que inician los estudios de factibilidad, se define el financiamiento, la ingeniería, la aprobación de las instituciones pertinentes, la construcción y la puesta en servicio. El tiempo no es nuestro aliado en esta contienda. Debemos empezar a ocuparnos cuanto antes. Durante años insistimos con las autoridades públicas de turno en la importancia de empezar a tomar medidas. Curiosamente, nadie se ha hecho eco y muchos siguen pensando que la actual situación energética de abundancia continuará ad eternum. Podría suceder que el ritmo de crecimiento de la demanda energética sea menor que el 8% previsto, pero esto no debe ser motivo para cruzarnos de brazos y dejar de buscar solución a una crisis que tarde o temprano va a llegar si seguimos mirando para otra parte, asegura.

Una salida a este problema sería proyectar en forma urgente la construcción de otras fuentes de generación (centrales termoeléctricas, ...), teniendo en cuenta la parálisis que sufren los proyectos hidroeléctricos de Corpus Christi, Itá Corá-Itati y la ampliación de Yacyretá, los cuales siguen sin confirmarse.

¿Esta urgencia obliga a desviar la mirada de la revisión del Anexo C del Tratado? 

Por supuesto que no. Conviene que apuremos las cosas y no nos quedemos quietos hasta que llegue la fecha (2023) prevista en el instrumento. Tenemos que empezar a negociar ya, y no esperar a 2023 para iniciar la revisión del Anexo C que establece que las Altas Partes tienen que realizar una revisión luego de 50 años de la entrada en vigencia del Tratado -agosto de 2023-; no quiere decir que Paraguay no pueda plantear adelantarse si tiene argumentos que lo justifiquen. 

Consultado sobre el planteamiento de ciertos sectores que proponen eliminar del Tratado de ITAIPÚ el derecho exclusivo de Brasil de adquirir la energía no utilizada por Paraguay, con el objeto de poder comercializar libremente nuestros excedentes con terceros y con el propio Brasil, sustituyendo el concepto de cesión de energía por venta de energía, a fin de obtener mejores precios e ingresos, Richer manifiesta que eso no corresponde al Anexo C, sino a una renegociación del Tratado mismo, ya que significaría modificar sus normas básicas, contenidas en el cuerpo principal del instrumento. Es decir, son asuntos diferentes. 


No obstante, si bien en las próximas negociaciones está en pauta oficial solamente la revisión del Anexo C, siempre existe la posibilidad de renegociar también el resto de los anexos y el Tratado mismo, como se ha hecho anteriormente, para ajustar o cambiar normas del instrumento en su conjunto. 

Aspectos en los que deberíamos empezar a trabajar para definir los objetivos a plantear en las negociaciones: 

1. Inicio inmediato de las negociaciones sobre el Anexo C.

Y no esperar a 2023. Si el Gobierno y la ANDE quieren modificar conceptos y componentes del instrumento, lo cual requiere minuciosos estudios, debe realizarse antes de 2021, porque en septiembre de ese año, como es norma, se definirá la tarifa de Itaipú para el ejercicio siguiente (2022), año en que la cuota de amortización e intereses correspondiente a los préstamos para la construcción de Itaipú pasará de US$ 2.062 millones a US$ 1.455 millones, y luego, en el 2023, se reducirá a US$ 254 millones. 

Ese hecho automáticamente reducirá el costo de producción de energía y en consecuencia la tarifa del suministro. Si eso ocurre, sería muy difícil negociar posteriormente un ajuste del instrumento y una tarifa mayor, porque después de tener energía barata, pedir que paguen más sería muy complicado”. 

2. Analizar la factibilidad de la venta de energía. 

Antes de plantear oficialmente a Brasil la libre disponibilidad de nuestros excedentes de energía en Itaipú con la finalidad de vender a terceros, se debe analizar la posibilidad de que sea factible y un buen negocio para Paraguay. Para esa comercialización se deberán resolver cuestiones importantes como determinación de la energía excedente (tipo, cantidad y plazo), interesados, condiciones, permisos, inversión en infraestructura para transportar la energía, y otras. La disponibilidad de nuestros excedentes de energía tiene un horizonte de 10 años, en que consumiríamos toda nuestra capacidad actual de generación de energía.

3. Modificación del Anexo A (Estatuto de la binacional).

Es una antigua reivindicación del Paraguay, para una administración más paritaria y eficiente.

4. Construcción de la esclusa de nevegacuón de ITAIPÚ

Esta es una obra prevista en el Anexo B del Tratado que hace tiempo está pendiente y que es importante para restituir la vía fluvial en el río Paraná. Hay estudios recientes que demuestran la factibilidad del negocio en sí, pero lo que se requiere es ver cuándo y cómo se financiará su construcción. 

5. Aumento del parque generador

Instalando 2 o 3 turbinas más para aprovechar los excedentes de agua, lo cual es viable según estudios preliminares realizados recientemente. También es necesario impulsar el actual proceso de actualización tecnológica de todos los equipos electromecánicos de la central.


Algunos datos de interés

- Según un estudio realizado por el politólogo Miguel Carter, Paraguay habría dejado de percibir un ingreso de US$ 75,4 mil millones entre 1985 a 2018. Por compensación recibió US$ 5,5 mil millones y por royalties US$ 9,5 mil millones. Esto se debe a que el tratado no contempla la venta de energía de una de las partes (países) a la otra, sino la cesión de la misma a cambio de una compensación que no llega al precio de mercado. 

- Para Carter, al no obtener estos ingresos Paraguay se privó de tener un PIB mayor al que tiene en un 19%. 

- Héctor Richer confirmó que actualmente la tarifa que Brasil paga a Itaipú por la energía que Paraguay le cede es de US$ 53,80 el megavatio, US$ 43,80 corresponde al servicio de electricidad y US$ 10 a la compensación para Paraguay. Brasil no le compra energía a Paraguay, le compra a Itaipú. 

- Actualmente Itaipú vale US$ 3.231 millones (2019).