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Todo lo comúnmente aceptado como cierto es falso

Gabriela Teasdale / 11/08/2019

En 1999, Tim Ferriss ganó el oro en el Campeonato Nacional Chino de Kickboxing, habiéndose preparado tan solo un mes antes. Era la primera vez que practicaba esa disciplina. ¿Cómo lo hizo? No ganó porque fuera muy bueno dando puñetazos y patadas -aclara en su libro La semana laboral de 4 horas-. Gané porque me leí las reglas y busqué vacíos legales que pudiesen beneficiarme. 

Sabiendo que los participantes eran pesados la víspera del campeonato para clasificar por categorías de peso, Ferriss perdió 14 kilos en 18 horas utilizando técnicas de deshidratación. Y una vez fue asignado a una categoría, se rehidrató de nuevo para recuperar su peso. Es difícil luchar contra alguien que pertenece a tres categorías de peso por encima de la tuya, bromea. El resto fue limitarse a lanzar hacia abajo a su contrincante, ya que la norma establecía que si un combatiente se caía de la plataforma elevada tres veces en una ronda, su oponente ganaba por incomparecencia del adversario.

Es probable que lo primero que pensemos es ¡eso es hacer trampa! Sin embargo, con esta experiencia, Ferriss demostró que se puede alcanzar el éxito, incluso el más inverosímil, haciendo las cosas de manera diferente a como todo el mundo las hace. 


Diseñando un estilo de vida donde importan más los ingresos relativos que los absolutos

Todos queremos ser millonarios porque creemos que siéndolo podremos dedicar nuestro tiempo a lo que realmente queremos hacer. Pero el dinero por sí mismo no es la solución. “La búsqueda de dinero a ciegas es una empresa descabellada. He alquilado aviones privados para volar sobre los Andes; he catado muchos de los mejores vinos del mundo entre descensos por las mejores pistas de esquí y he vivido a cuerpo de rey tumbado en la piscina infinita de una mansión privada. Aquí va el secreto que rara vez desvelo: todo eso cuesta menos que el alquiler en EE.UU. Si puedes liberar tu tiempo y desvincularte de una ubicación, tu dinero valdrá automáticamente entre 3 y 10 veces más. Esto no tiene nada que ver con los cambios de divisa. Ser rico en términos de dinero poseído y ser capaz de vivir como un millonario son en esencia dos cosas muy distintas. Según este criterio, el gestor de banca de inversiones que trabaja 80 horas por semana y gana 500.000 dólares al año es menos «poderoso» que el empleado por cuenta ajena que trabaja una cuarta parte de esas horas a cambio de 40.000 dólares, pero tiene libertad completa sobre cuándo, dónde y cómo vivir. Los 500.000 del primero quizá valgan menos de 40.000 y los 40.000 del segundo más de 500.000 cuando miramos el tipo de vida que su dinero costea a cada uno.

Para Tim las preguntas que debemos hacernos son: ¿De qué manera ser «realista» o «responsable» me ha impedido tener la vida que quiero?, ¿de qué manera hacer lo que «debía» se ha traducido en experiencias insatisfactorias?, ¿qué voy a sacrificar si continúo así durante 5, 10 o 20 años más?

Este libro está dirigido a quienes la búsqueda del Dorado se hace cuesta arriba, sea empleado por cuenta ajena o emprendedor. A través de técnicas detalladas y probadas por él mismo, sus lectores y hasta sus alumnos de Princeton, Tim Ferris nos muestra que es posible diseñar el estilo de vida que queremos sin necesidad de pagar un precio demasiado alto. Venciendo el juego sin jugarlo.